Es por eso que asumiendo el empeño en construir las condiciones culturales y políticas para una afirmación de esta candidatura, debemos pensar sobre los escenarios que puede abrir una campaña a favor de Tsipras, a la hora de una recomposición cultural y social.
No tengo ninguna confianza en la democracia representativa. Es evidente la corrupción de las instituciones democráticas ante el capital financiero. Por otra parte, la Unión Europea es constitutivamente una autocracia financiera, desde el momento en que las decisiones del Banco Central Europeo se toman al margen del Parlamento. Entonces, ¿por qué movilizarse, por qué votar?
La sociedad europea está deprimida, desintegrada, irascible. La campaña a favor de Tsipras debe abrir la posibilidad de un proceso unitario de solidaridad y de revuelta, de insolvencia y de independencia de la vida cotidiana de la dictadura financiera o no servirá de nada.